Quienes no me conocen y no saben en qué he trabajado durante mi carrera pensarán que soy alguna clase de Ludita, pero soy cualquier cosa menos eso.

Amo Internet, tanto porque recuerdo lo que prometía en sus primeros días como porque hoy soy tan adicto como cualquiera.

Es cierto que la Internet tiene la habilidad de subvertir estructuras de poder, pero aquello era antes que las estructuras de poder adoptaran la Internet y aprendieran como controlarla. Hoy nos encontramos, desafortunadamente, en esa parte de la historia.

Para quienes señalan el rol que Internet jugó en la organización de las manifestaciones en la “Primavera Árabe”, dos respuestas.

  1. Eso era entonces. Cualquier poder que existiese en aquella organización vía Internet es ahora comprendido en su totalidad por tus adversarios. Ellos tienen las defensas dispuestas para impedir que Internet les derribe. E incluso, en algunos casos, ellos están usando Internet para desorganizar a los organizadores. ¿Cómo lo sé? Porque ellos pueden. Y porque he leído historia. Y los especialistas que contratan para estas tareas son tan inteligentes como yo; y, probablemente, en algunos casos más inteligentes.

  2. El mayor error que cometieron en Egipto fue desconectar Internet. Cuando lo hicieron, la gente no tuvo otra opción que salir de sus casas y volcarse en la calle. Los habitantes ya no podían saber “qué pasaba” quedándose tranquilos en sus casas, que es precisamente lo que cualquier gobierno desea si su objetivo es hacer fracasar una revolución.

Entonces, si realmente quieres fojar un cambio desde el 2011 en adelante, al menos tendrás que pasar algo de tiempo fuera de la red. Entonces tus conversaciones no podrán ser grabadas y usadas en tu contra en algún tribunal de justica. Eso, o hacer todo de forma abierta, donde todos sepan que están siendo vigilados y por ende no existe la ilusión de privacidad

No te estoy diciendo que salgas de la Internet. Dios sabe que yo mismo no he podido hacer eso. Pero no te engañes pensando que publicar en twitter y facebook son actos revolucionarios. Ambos actos son tan revolucionarios como quedarse sentados viendo CNN.

Dave Winer